Dedicaré a la ACdP mi atención de forma priporitaria. Es mi compromiso potenciar la vida asociativa y complir y hacer cumplir los fines de nuestros fundadores. Visitar con frecuencia y revitalizar los Centros existentes, verdaderos pilares de la ACdP. Dialogar con todos los propagandistas y conocer y atender sus propuestas. Dotar de mayor fuidez y cercanía a las relaciones entre los órganos centrales y las Secretarías de Centro, cuya tradicional autonomía debe recuperarse.
Me comprometo a desarrollar las tareas propias de la Presidencia de la ACdP desde el despacho que a tal efecto tiene el Presidente en la calle Isaac Peral, y no desde el despacho situado en las oficinas que la Fundación tiene a las afueras de Madrid y hacerlo con total dedicación y entrega, y sobre todo, con la necesaria austeridad, más importante aún si cabe, en estos tiempos de crisis.
Me comprometo a que los cargos de gobierno de la ACdP no se acumulen en las personas que trabajan para sus Obras, si bien, el ajuste necesario se irá haciendo progresivamente. Para ello, propondré al Consejo Nacional que elabore un sistema de incompatibilidades para presentarlo posteriormente a la Asamblea General a fin de obtener su aprobación. Cualquier excepción a este sistema de incompatibilidades ha de estar debidamente motivada.
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