Me comprometo a hacer de la espiritualidad una vivencia genuina y fortalecerla con una práctica más auténtica y más plena en los actos de vida litúrgica.
Consideraré como elemento fundamental de la identidad de la ACdP nuestra espiritualidad propia, caracterizada por la condición de seglar de la ACdP y su fundacional orientación apostólica hacia la vida pública, en consonancia con la vocación de sus miembros. Igualmente me comprometo a preservar nuestra espiritualidad, sin perjuicio del enriquecemiento que lleva consigo la comunión y cooperación con otros movimientos eclesiales.
La linea doctrinal de la ACdP no puede ser otra que la "fidelidad al Magisterio de la Iglesia, fundamento y fuente de la formación de los propagandistas". La difusión del Magisterio de la Iglesia y su proyección iluminadora sobre las diversas realidades temporales ha de seguir siendo tarea fundamental, prioritaria y costante de la Asociación.
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